Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquéllo que desea.
Una vez superados los miedos y lloros del período de adaptación nos preparamos para las fiestas del Pilar. Este año hemos fabricado en clase un cabezudo de toro para jugar con todos los amigos en el recreo y perderles el miedo .
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